Usé la mayor velocidad que tenía a mi alcance. Llegué hacia donde estaba el ataque casi de un modo imposible. Karly estaba siendo atacada por un lobo de color rojizo. Observé a mi alrededor, solo había uno de ellos.
Apunté, con el arma, mirando fijamente por la mirilla. El lobo se movía demasiado rápido. Disparé tres veces, sin que pudiera darle, ni herirlo siquiera. Era tan veloz como una sombra, como si fuera un zorro escurridizo. Con su pelaje se asemejaba más a un zorro que a un lobo. Era u