Lysa
Había tratado de quitarme de la cabeza la imagen de ese hombre, de ese cazador misterioso que reinaba en mis pensamientos. Era como si pudiera verlo.
De pronto, solté la taza que tenía entre las manos, que se estrelló en mil pedazos. El cristal se hizo añicos y ese sonido hizo que se me erizara la piel. Había tenido un presentimiento, una intuición. No podía siquiera mirar por la ventana, tenía un miedo clavado en el pecho que no controlaba. Como si sintiera que me acechara algo, algo que