Me senté lentamente cerca de la bruja, con suma desconfianza. En aire soplaba con más fuerza, sentía el golpe de la tierra contra mi piel.
—Es algo insoportable. —dije, quejándome, para que ella comenzara a hablar conmigo.
Era de esa clase de comentarios que uno realiza cuando quiere platicar con alguien. No funcionó, ella puso los ojos en blanco, en una expresión total de fastidio.
—No has soportado demasiado. —contestó ella. —No sabes lo que es el verdadero dolor.
Tragué saliva, nerviosa, deb