Observé como el rostro de la bruja parecía desfigurarse por el asombro, por el impacto. Al decir el nombre de la otra bruja, algo en ella pareció cambiar rotundamente.
Desde el suelo, sin fuerzas, apenas si podía seguir respirando. El calor subía por mi cuerpo, como un incendio que se propagaba. Solté un quejido de dolor.
—¿Por qué has hecho esto? Has convertido un bosque en un gran infierno. —murmuró la bruja, con los ojos fijos en el sol.
No comprendía como hacía para todavía tener fuerzas pa