El cazador Seth me observaba con una mezcla de sentimientos en su mirada, era frío, pero ahora dejaba ver mucho solo con sus ojos. Era tan dulce conmigo, que verlo así de hostil era aterrador para mí. El me estaba viendo como a una presa, a alguien que tenía que detener.
—Has lastimado a una de los nuestros. —dijo él, con la voz pausada. Trataba de no dejarse llevar por la ira.
—No es nadie para mí. —contesté con frialdad, mirando a mi esposo con los ojos llenos de ira.
Mi sed de venganza se in