CAPITULO 25
Ezra Lennox
—Debo admitir que me tienes bastante sorprendido, hijo. Por un momento puse en duda que tuvieras las agallas de tomarte en serio tu matrimonio, pero veo que me equivoque —alzo la mirada del documento en mis manos para toparme con la mirada afable de mi viejo.
Hago a un lado los papeles que tengo esparcidos sobre el espacioso escritorio del presidente del corporativo automotriz Lennox y voy hacia el mini bar para servirnos un trago; la plática que viene a continuación lo a