CAPITULO 24
Blair Cooper
No puedo despegar mis ojos de los de Ezra, porque ahora mismo su iris azul se ha convertido en un mar profundo y tórrido, listo para tragarme y absorberlo todo de mí. Mi pecho contra el suyo es un problema, pues mi corazón late frenético y desbocado por su cercanía, por su aroma que me impregna los sentidos y es probable que él ya haya notado lo alterada que me pone; y por otro lado, mi piel esta en llamas a pesar de que seguimos vestidos y que el único toque directo en