CAPITULO 19
Ezra Lennox
No puedo describir con palabras la forma exacta en la que me sentí cuando llegue aquel salón del orfanato y escuche como el idiota de Scott Emerson insultaba a Blair; tal vez fue cosa de instinto, o un atisbo de sentido común.
El hecho es que, cuando mis ojos vieron por si mismos la forma en que ese cabron agitaba a mi esposa, la sangre en mis venas hirvió de puro coraje y me sentí como un perro con rabia listo para atacar en defensa de lo suyo.
Y es que si algo odiab