La risa de la multitud aún resonaba en los oídos de Dolores mientras se apartaba del blanco, su corazón latiendo con fuerza. La victoria había sido dulce, y la sensación de haber sorprendido a todos, especialmente a Nicolás, la llenaba de una satisfacción indescriptible. Con las mejillas sonrojadas por la emoción, se volvió hacia él, que la observaba con una mezcla de admiración y asombro.
__“¿Así que ahora soy la experta en arquería?”, bromeó, con una sonrisa que iluminaba su rostro. Nicolás,