La noche había sido cálida y llena de promesas. Dolores se despertó con la luz del sol filtrándose a través de las cortinas, iluminando su habitación con un resplandor dorado. A su lado, Nicolás aún dormía, su rostro sereno y relajado. Ella sonrió al recordarlo, sintiendo una oleada de felicidad recorrerla. Desde su victoria en el concurso de tiro con arco, su relación había cambiado de maneras que nunca había imaginado.
Mientras se levantaba de la cama, un ligero susurro de emoción la acompaña