El bullicio del banquete había disminuido, y el jardín del palacio estaba en calma. Valeria y Dolores se encontraban bajo la luz de la luna, rodeadas de flores que brillaban tenuemente.
“¿Te imaginas lo que Faruq y Nicolás están discutiendo?” preguntó Dolores, mirando hacia el salón.
“Espero que encuentren una solución,” respondió Valeria, su voz cargada de preocupación. “No puedo dejar de pensar en lo que Verónica podría estar planeando.”
Dolores frunció el ceño. “¿Por qué haría algo así? Es t