Capítulo 10

Él vino saltando con un pie y riéndose con la enfermera, con la mitad de su pie vendado. — Sí, tendré que venir todos los días para qué me desinfecten la herida y así la uña vuelva a crecer sana.

La mujer a su lado, la que lo atendió, extendió su mano en modo de presentación y dubitativamente la correspondí. —Hola, me contaron que te llamas Luna.

Estuvieron breves minutos ahí y tuvo tiempo de hablar de mí, bien, que todo el mundo se entere que soy su hermanastra adoptada e inadaptada. —Si, un g
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