Han pasado dos días de aquello y aún no he podido disculparme con Ashton. En realidad, tampoco tengo claro que pedir disculpas es lo que voy a hacer, pero tengo la idea en mente, deambulando.
En la escuela las chicas han descubierto que Ashton es mi tutor y todas están disputándose entre ellas en quién va a ser mi próxima cuñada. Mi personalidad explosiva —Soy consciente de ella— se mantuvo a raya, no les dije que se vayan al infierno, no quería perder al único círculo social sano que alguna ve