AÚN DUELE.
Karim, llegó a su mansión sonriente, sabía que iba por buen camino, la mirada de Aiko le había demostrado un destello de sentimiento, eso era suficiente para él, se sentía victorioso de saber que comenzaba a conquistar su corazón.
Caminó a su despacho, rodeó el escritorio y se sentó en su maravillosa silla ergonómica, abrió una gaveta del escritorio y sacó una foto, era un retrato de su madre, en ella se veía sonriente, hermosa y elegante, a pesar de la vida dura que le tocó vivir, su madre e