Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Abigaíl.
Me giré a mirarlo, y no sabía si reír por su pedido tan ridículo o si golpearlo por ser tan presuntuoso, ¿qué demonios debía agradecerle?, que tendré un gran problema si llego a casa y mi esposo no me encuentra solo porque el narcisista que tengo como jefe me ha obligado a brindarle atención; respiré profundo tratando de controlarme y le dije con







