FINAL FELIZ.
Narra Abigaíl.
Al llegar a su lado mi padre me entrega a él con una sonrisa radiante y mi mejor amiga no deja de llorar, volteé a ver a mi madre y veo que ella también está llorando, ya su maquillaje está corrido de tantas lágrimas.
—Te entrego mi mayor tesoro, debes venerarlo, por favor—, pide mi padre en forma de un ruego a Bruno.
—La cuidaré hasta mi último suspiró — Bruno le dio un abrazo a mi padre.
—Queridos hermanos—, la aguda voz del sacerdote, hace eco en la capilla, — Estamos aquí