36. Hasta que por fin te dignas a aparecer.
Julia no podía decir que Joseph fuera una mala compañía, lo cierto era que se esforzaba bastante por tener una conversación amena y ser gracioso, incluso la hizo reír un par de veces. Sin embargo, tras terminar de comer, Julia no se sentía bien ni con ánimos de quedarse a escuchar el concierto, a pesar de que todavía quedaban un par de grupos por tocar.
— Joseph, gracias por todo, en serio. Pero me siento un poco cansada y preferiría irme a casa y descansar — le dijo Julia, tratando de explicar