Tres ciclos de la luna marcaron el tiempo.
Las noches para Nathan se volvieron eternas y los días infernales. Su ánimo flaqueaba y se cuestionaba a sí mismo si valía la pena la espera o si no era mejor darle el gusto a los demonios a su alrededor y dejarse morir.
Vivir, o mejor dicho, sobrevivir, era difícil y doloroso. Verse al espejo sin proyectar ningún reflejo, como un ente que existe pero es tan miserable y pequeño, sin valor. Ese debía ser el destino de un villano, quizá ese era su pr