Su rostro, rojo por las lágrimas, y en su mente, las palabras de Nathan se repetían cual susurro que, en cada sílaba, destrozaba su corazón.
«No es amor. Esto era tan retorcido. Lo nuestro inició como una película de terror, debo aferrarme al coraje que alguna vez le tuve», su cabeza le decía una cosa, pero su pecho latía con fuerza, y, buscaba la manera de encontrar alguna justificación para la actitud de Nathan.
El deseo de que él se retractara, de que reconsiderara las cosas, de que volviera