Los días posteriores, Ariadna había adoptado una actitud reservada. Bajaba por su cena con la intención de no encontrarse con su esposo. Las pocas ocasiones en las que veía de frente a Nathan eran cuando visitaba a su suegra. Ella siempre desviaba la mirada y hablaba lo mero necesario con él.
Por su parte, Nathan interpretaba ese comportamiento como una muestra de lo arrepentida que estaba su esposa de haber estado con él. No quería darle muchas vueltas al asunto y de hecho se convencía de que