Volver a la casa de sus padres, la hizo experimentar una calidez en el pecho; hacer algo tan sencillo como el sentarse en la sala le mejoró el ánimo. Durante la conversación, sus progenitores se perdieron en sí mismos.
Tras meses de un matrimonio plagado de estrés, sumado a verdades a medias y amenazas, sus sentidos estaban alertas. Preocupada, les preguntó si algo andaba mal.
Su madre sonrió, en tanto su padre imitaba el gesto y con un parpadeo recurrente, le aseguró que no había nada nue