El azabache le dio la vuelta a su novia y la besó tiernamente. Mientras jugaba, no le importaron las miradas curiosas, él solamente quería amar a Luna con todo su corazón, sin importarle nada más que ella.
La rubia se sentía más cohibida, las demostraciones de su novio eran en su mayoría exageradas.
No tenía ninguna objeción cuando estaban a solas, sin embargo, en ese momento no era tan apropiadas de hacer, y parecía que él no tenía intenciones de parar.
—Ahora regreso bebé, iré a ver que quier