Se sentía culpable de que ahora Farit estuviera más cerca de Eliza, ella y solo ella tenía la culpa. Tenía que admitir que se veía feliz cuando estaba con ella, ¿por qué no dejar que lo fuera? ¿Por qué no simplemente retroceder y dejar que ellos dos se acercara más de lo debido y dejarlo pasar?
Pero esa idea fue desechada, apenas observó como Eliza tomó su mano mientras se acercaba un poco más hacia él y con la otra mano palpaba su pecho de madera descarada. Mientras subía su mirada falsamente