Se sintió avergonzada y más al saber que el desconocido se trataba de un amigo suyo. El mundo era tan pequeño, que había sido una coincidencia demasiado extraña. Por suerte no había hecho nada más que molestar al hombre, del cual no recordaba su nombre.
—No te preocupes, Robert entiende la situación, incluso me contó que le agradaste. —Asintió jugando con un bolígrafo que tenía cerca, sobre su escritorio y bajó la mirada.
De pronto el silencio se prolongó, supuso que lo que tenía que decir lo h