—¿Qué haces aquí?— Pregunto sacando mis garras instintivamente.
—Tranquila, no vengo a hacerte daño. Ya te lo he dicho antes, no me gusta ensuciarme las manos y me parece que esas garras no quedan bien con tu look— Espeta Tenebris con sorna.
—¿Qué quieres?— Inquiero recelosa.
—De ti no quiero nada, no te creas tan importante. Solo pasaba a recordarte contra quién estás peleando. Admito que fue una hazaña muy atrevida la que lograste al romper la maldición que con tanta dedicación le puse al pri