—¿Qué es?
—Yo…
¿Cómo decir esto sin sonar estúpida?
Era demasiado complicado porque, de cierta forma, se avergonzaba de sí misma.
—Buscaré un departamento en el centro de la ciudad y me mudaré —dijo en su lugar. Eso era más sencillo que confesar que un tipo le había visto la cara de tonta.
—No.
—Sí —lo contradijo—. Ya no tengo cinco años. Soy una mujer y… necesito un cambio.
—¿Qué tipo de cambio? ¿Qué es exactamente lo que buscas?
—No lo sé —se encogió de hombros—. Solo confía en mí y déjam