Seguimos avanzando por el jardín en silencio. Siento el rostro caliente y no es precisamente por el sol mañanero, sino por la misma vergüenza que siento debido a mi imprudencia. A veces suelo ser… un tanto espontánea. Tanto así, que me olvido de que hay personas a mi alrededor o que soy una princesa que debe mantener las etiquetas.
Como dije un par de minutos atrás, en casa suelo ser solo Harriet.
Sigo caminando al lado de Emma, escuchando todo lo que me dice sobre el castillo. Me siento en una