La carcajada me sorprende incluso a mí. Tenía demasiado tiempo sin reírme así, con ganas. De hecho, no creí que volvería a hacerlo de esta manera debido a los acontecimientos, pero se siente bien hacerlo después de tantas lágrimas.
Llevo una mano al pecho para contenerme, para calmarme y no seguir burlándome del pobre hombre que me sigue mirando en espera de una explicación. Sus ojos grises siguen fijos en mí de una manera que no sé cómo explicar.
Seguramente está pensando que estoy loca, que m