Corleone cerró la puerta del coche y avanzó a paso firme hacia la casa de sus padres. Apenas cruzó el umbral, la ama de llaves lo recibió con un saludo cortés y le informó que sus padres estaban en la terraza. Asintió sin detenerse.
Cuando llegó a su destino vio que sus padres no estaban solos. Su madre, como de costumbre, había omitido mencionarle que tendrían compañía, aunque no le sorprendió. Los Vanucci eran amigos de la familia desde que él tenía memoria. Ambas familias compartían su estatu