Corleone soltó una maldición por lo bajo, su mandíbula tensa mientras avanzaba lentamente hasta colocarse al lado de Caterine. Clavó la mirada en su madre, que parecía a punto de tener un ataque. Ella observaba a Caterine de arriba abajo con un aire despectivo que le encendió la sangre.
A su lado, Caterine se puso de pie. Aunque él no la estaba mirando directamente, podía sentir la tensión emanando de ella, como una corriente eléctrica invisible. Pasó una mano por su cintura para tratar de tras