Cuántas mujeres había besado Itzam en su vida, muchísimas y nunca experimentó placer más grande como el que sentía en ese momento, el mundo junto a todos sus prejuicios desapareció en el preciso instante en que sus labios se unieron a los de Milenka.
Solo basto con que ella confesara su deseo por que fuera él quien la besara por primera vez, para que Itzam derrumbara todas las barreras que él mismo interpuso entre ambos, bastó con que la besara para que se derrumbara el mismo a sus pies.
La ine