¡Oh no! Me acosté con el papá de mi novio. 😳
Mis ojos se abrieron de golpe. Me miré y... estaba en la cama. Siempre lo había estado. Pero... llevaba puesto un pijama limpio.
Me sobresalté, girándome para ver si Robert seguía allí. Pero en su lugar lo vi a él: mi novio, Alex. Alex estaba allí, sentado al borde de la cama, observándome con esa mirada suave y dorada que siempre tenía. Cuando vio que mis ojos enfocaban, su rostro se iluminó.
—Hola, dormilona —susurró, inclinándose para presionar un beso cálido y prolongado en mi frente.
La