1. Enganchándome con el jefe de residentes
Tenía veintisiete años y estaba harta de dejarme la piel trabajando y esperando un ascenso.
Otro correo de rechazo estaba en mi bandeja de entrada… el puesto de residente sénior por el que tanto me había esforzado se lo habían dado a alguien con la mitad de mi experiencia pero con mejores contactos.
Me quedé mirando la pantalla un largo rato y luego cerré la laptop.
Si el sistema no me daba lo que merecía, me lo cobraría de otra manera.
Programé u