Rissa empujó las pesadas puertas de la oficina del último piso. El aire en el interior era fresco, con un aroma a cuero caro y a la colonia especiada de su padrastro. Julian estaba sentado tras su enorme escritorio, con los ojos fijos en la pantalla brillante de una computadora. Lucía imponente en su traje oscuro, con la corbata perfectamente recta, irradiando ese aire de CEO de Jules Corporation.
—¡Ya estoy aquí, papi! —dijo Rissa. Su voz sonaba juguetona mientras dejaba caer su mochila escola