Samir Soleimani.
Lo primero que hago al llegar a New York fue ir con mi hijo hasta la casa de mis padres, desde que está conmigo no deja de llorar por su mamá.
Me duele verlo así, pero pienso que ya se acostumbrara a mi presencia y me va a querer tanto o más que a ella.
—El mayordomo abre la puerta y me mira asombrado a mí y a mi hijo en mis brazos.
—Avísele a mis padres que estoy aquí.— Le ordeno con una sonrisa que nadie podría borrar, tengo meses sin ver a mi madre, con mi padre es otra