Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de la mañana entraba por las ventanas del apartamento de Valentina con la claridad implacable de los días donde las evasivas ya no tienen lugar.
Eva observaba a Damián desde el otro extremo de la sala, estudiando cada línea de tensión en sus hombros mientras él terminaba una llamada que había durado exactamente once minutos. Lo sabía porque había contado cada segundo, usando la precisión numérica como ancla contra el vértigo de las decisiones que se acumulaban como deudas sin pa







