Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa Ciudad de México dormía bajo un manto de luces que nunca se apagaban del todo, y Eva observaba ese paisaje urbano desde los ventanales del penthouse con la misma sensación de desconexión que había experimentado durante las últimas horas.
El insomnio no era nuevo. Se había convertido en un compañero constante desde que las líneas entre verdad y mentira comenzaron a desdibujarse hasta volverse indistinguibles.
Eran las tres de la madrugada y el apartamento de Damián permanecía







