Mundo ficciónIniciar sesiónLos gemelos comparten todo: ADN, rostros, y a veces, sed de venganza.
El pasillo del Hospital Ángeles Metropolitano olía a desinfectante y a las flores que llegaban constantemente para Victoria. Teresa caminaba despacio, con las manos entrelazadas frente a su vientre como si rezara. Había pasado la noche entera sin dormir, las palabras de su confesión interrumpida girando en su mente como buitres sobre un cadáver.
Eva la había citado en







