CAPITULO 139
EL DESQUICIADO. Parte III.
Eris Mankenzie.
Con cuidado salí del baño y crucé la habitación dirigiéndome hacia las escaleras. Poco a poco fui bajándolas. Con preocupación visualicé una mancha de sangre en el suelo.
─ ¡Mierda! ─ murmuré entre dientes. Observé rápidamente todos los ángulos de esa área y no había nada, el silencio era sepulcral. Observé el escritorio y una silla giratoria de espalda, lentamente me acerqué hasta esta.
Sin bajar mi arma hice girar la silla y al momento de quitar el seguro de mi arma mi co