CAPITULO 134
NO DE MALICIA.
Eileen Williams.
Sus labios descendieron mordisqueando todo su recorrido hasta llegar a mi pubis acariciando con sus dientes y labios con frenessí. Con sus dedos separó los pliegues de mi vagina para apoderarse de mi clítoris.
Su desesperación me hizo dar un grito de placer, conocía ese ímpetu de apoderamiento, era tan territorial y posesivo como lo había hecho en el pasado y ahora repetía con más atrevimiento, con mucha más experiencia.
Sus dientes se apoderaron de mi clítoris, succionando c