Al día siguiente, Sibel abrió los ojos lentamente para ver la cama del lado de Iván vacía. Trató de sentarse en el instante, y recordó la noche anterior ante su ardor.
Dormir con este hombre era peor que andar en el día con él, porque parecía que su mente desquiciada olvidaba todo lo que le había hecho, y dormía plácidamente a su lado.
No había olvidado que debía hacer todo para él, así que se puso de pie para ir a tomar un baño, esperando que él mismo no viniera a buscarla de nuevo.
Sibel esta