CAPÍTULO 94. Prefiero morir
Habían pasado minutos, solo minutos desde que Jay se había dormido profundamente en los brazos de Stela.
Marianne daba vueltas por aquella casa con desesperación, sin saber nada sobre Gabriel, y eso la estaba poniendo muy nerviosa. El silencio afuera era tan absoluto, que el sonido de aquella puerta abriéndose y cerrándose había sido demasiado evidente.
Marianne se cruzó de brazos frente al enorme ventanal de la terraza, y suspiró haciendo acopio de entereza.
—La última persona que me apuntó co