CAPÍTULO 16. La parte traidora de su cuerpo
Gabriel entró al departamento como si fuera un huracán, y arrinconó a Marianne en la pequeña cocina, mirándola de arriba abajo.
—¿Dónde te lastimaste? —preguntó dando la vuelta a su alrededor, pero ella negó.
—En ningún lado…
Gabriel arrugó el ceño, lleno de preocupación.
—No te voy a tocar, mocosa, solo dime… solo dime dónde te lastimaste.
Ella negó de nuevo, pero él pudo ver que se lo estaba ocultando. Le mostró el rastro de sangre que tenía en los dedos todavía y la increpó con impaciencia.