Para Cielo, las palabras de Aarón fueron la gota que reboso el vaso porque inmediatamente empieza a llorar como una pequeña niña, y no porque ella quisiera, es que literal le duele el corazón, y dejo brotar sus emociones porque no pudo más, por tal motivo, camina como una loca hacia Aarón, y con su manos empuñadas de la frustración, lo golpea en el pecho firme una y otra vez, sacando todo ese dolor, todo esa cólera que la tiene esclavizada.
—¡Cálmate!— gruñó Aarón, porque tampoco está de buen g