Benz es llevado a un bosque desolado para que Charlotte cobre la venganza que siempre ha querido y aunque él pudiera ir tras las rejas, o morir lentamente, Charlotte se quiere asegurar de que el mal nacido este muerto, que ya no respire más para poder estar en paz.
Valdés se encarga de amarrarle las manos a Benz y los pies, para luego tirarlo al suelo. Ya está amaneciendo y serían mentiras si Charlotte no está nerviosa, claro que sí. Después de tantos años por fin lo tiene frente a frente.
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