Violeta a cada paso que daba sentía que su vida iba a estar apagada por todo un año, el padre de sus hijos era frío, duro, no le tenía una pizca de cariño, además había escuchado a las mucamas que tenía una novia que era una rubia muy sensual y bella, su corazón lo tenía esa mujer que era su prometida no ella.
El lindo rostro de Violeta se entristeció, sus grandes ojos marrones estaban acuosos, parecía una maniquí sin vida pero con impresionante belleza, apenas llegó al altar, su futuro esposo