Los CEOS tocaron madera para que nos les fuera a tocar un diablillo como ese pequeño de hermosos ojos verdes.
— Carajo, ese niño es cosa sería, y así piensas llevar a cabo tu plan al pie de la letra, si fuera tú ni lo intentaba o tu hijo te juzgará — Lombardo comentó.
— Hmm... salgan para terminar de cambiarme, debemos estar en la iglesia antes que la novia, ya saben que no me gusta la impuntualidad.
Lucano salió con el trago en la mano y una de sus manos en el bolsillo de su pantalón, Lombardo