El CEO se quedó mirando un momento a la mujercita que se atrevía a decirle miedoso, su mirada verde brillo perversa, de acercó y comenzó a bajar el ciper
El contacto de sus dedos con la suave piel de Violeta despertó su sistema por años dormido, follaba con Bianca pero era solo sexo, lo que en estos momentos sentía era un intenso deseo por la madre de sus hijos
— Eres muy valiente al pedirme que te quite el vestido, soy un hombre Violeta, eres mi esposa ahora, tú me provocaste, no te acobardes