Alessandro, fue caballeroso y le abrió la puerta de su coche a Dariana, pisó el acelerador y en menos de nada ya estaban de camino al restaurante, por supuesto que sus guardaespaldas los seguían de cerca, hacía años que era extremadamente cuidado, ya se había acostumbrado a la presencia de los entrenados hombres
— ¿Entonces... viniste a ayudar en el caso de Andrés? muchas gracias por eso — Dariana inició la conversación, podia aspirar el perfume del joven heredero, olía exquisito, ella cerró lo