Raymundo escuchaba gritar a su esposa camino al hospital, se le ponían los pelos de punta, ella se retorcía de dolor frente a los ojos del CEO, al hombre le desesperaba no poder hacer mucho para ayudarla
— Tranquila mi amor, todo va a estar bien, pronto vas a dejar de sentir tanto dolor
— ¡Solamente que me mates ahora mismo porque no veo como esto pueda mejorar, me duele demasiado! — Sofía estaba teniendo una contracción tras otra
Raymundo estacionó el coche en urgencias y sacó a su esposa del